Escuela de Cuadros - Argentina 1984
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A partir de la Revolución Cubana, el autor comenzó a cuestionar una de las definiciones más conocidas –no la única– que hizo Trotsky de situación revolucionaria: la que establecía que para el triunfo de la revolución socialista eran imprescindibles, junto a la existencia de una crisis aguda del régimen burgués y un giro a la izquierda de la pequeñoburguesía, que el proletariado fuera la clase que liderara la revolución –su sujeto social– y que ésta fuera dirigida –tuviera como sujeto político– un partido de tipo bolchevique, es decir obrero, revolucionario, centralista democrático e internacionalista. Moreno señaló que las revoluciones
socialistas triunfantes de la segunda posguerra (China, Yugoslavia, Europa Oriental, Corea, Vietnam del Norte, Cuba, Vietnam del Sur, Laos) no cumplían con esa definición de Trotsky. Presentaban las dos primeras características, pero no las dos últimas: su sujeto social había sido el campesinado y sectores populares en general, y su sujeto político habían sido partidos pequeñoburgueses (democrático-nacionalista en Cuba y stalinista en las restantes). Había surgido, pues, un nuevo tipo de revolución, diferente al modelo ruso sobre el cual se basaba Trotsky, pero que también era socialista, puesto que culminaba en la expropiación de la burguesía y el imperialismo y en la instauración de una economía colectivizada y planificada.

 

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