Frente Proletario (1946 – 1954)

Frente Proletario fue la primera publicación del Grupo Obrero Marxista, publicado desde octubre de 1946. Ernesto González, en El trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina, dice:

En octubre de 1946 el GOM editó su primer periódico con el nombre de Frente Proletario. Este salto reflejó el desarrollo del grupo que ahora sí consideró necesaria una herramienta más apropiada de difusión, superadora de los Boletines, dado el crecimiento de nuestra esfera de influencia acrecentada notablemente por nuestra intervención directa en la lucha de clases y en la reorganización sindical.

Transcribimos aquí el artículo “Nuestros fines”, que presentaba la revista en su número 1 de octubre de 1946:

Nuestros Fines

Esta revista del Grupo Obrero Marxista sale para propagar dentro del proletariado panamericano las verdaderas posiciones marxista-leninistas.

En la actualidad la poca fuerza del movimiento obrero revolucionario, de la misma manera que la propaganda de los partidos obreros pasados al campo de la burguesía, trae como consecuencia que la posición que defienden los auténticos intereses de la clase sojuzgada, la marxista-leninista, sea casi desconocida en el movimiento obrero. Explicaremos rápidamente sus principios generales.

Estando la actual sociedad burguesa dividida en dos clases, una, la burguesía, dueña de las máquinas, medios de transporte, edificios, alimentos, es decir, dueña de los medios de producción y de cambio, explota a la clase que trabaja y produce: el proletariado.

¿Por qué motivo los vagos, que lo único que tienen es el haber heredado un papel que los escribanos llaman título de propiedad, se apropian del trabajo ajeno, del trabajo de la amplia mayoría de la población? La contestación es sencilla, por eso, porque existe la propiedad privada, que hace que lo producido por todos no pertenezca a todos, sino al que heredó el título de propiedad. Los obreros, para subsistir, tienen que ofrecer sus servicios a los que tienen esos títulos de propiedad; supongamos que reciban por su trabajo un salario de diez pesos y produzcan por quince, los cinco pesos de diferencia entre lo producido y el salario pagado serán propiedad del capitalista, que en esa forma irá formando y ampliando el capital. El capital es, por consiguiente, producto del trabajo no pagado a los obreros, del sobretrabajo dejado por éstos a la clase burguesa.

En la actual sociedad se da la trágica contradicción que los que no pueden educar a sus hijos, darles de comer, vestirlos, son los que construyen las escuelas, producen los alimentos y vestidos de los que no hacen otra cosa que divertirse y darse toda clase de lujos y comodidades.

Los obreros, para vivir miserablemente, para no morirse de hambre, tienen que trabajar, pero los obreros no trabajan siempre, sino cuando los capitalistas lo necesitan.

A los capitalistas les interesan los obreros cuando les pueden dejar ganancias, y después que vayan a un asilo o a un campamento de desocupados. ¿A qué se debe esto? A que los capitalistas buscan la ganancia al producir, y al hacerlo uno separado del otro, sin tenerse en cuenta, compiten en lucha constante entre sí. A esto los marxistas le llaman: anarquía de la producción capitalista.

Esta competencia de los capitalistas entre sí tiene dos consecuencias; como el capitalista que se detiene muere aplastado por la competencia de los otros, tiene que desarrollar la técnica (las máquinas, etc.) continuamente y tratar de explotar cada vez más a los obreros; de ahí la resistencia patronal a toda conquista obrera.

Pero con estas dos medidas los capitalistas no suprimen la anarquía en la producción; todo lo contrario, al producir más, al progresar la técnica y la explotación de los obreros, la competencia se exacerba, trayendo como consecuencia las crisis y las guerras de los países capitalistas por mercados en donde colocar las mercancías.

Resumamos: La burguesía, que no trabaja, pero que es dueña de todo y satisface sus necesidades, basa su dominio en la propiedad privada capitalista, y la amplia mayoría, los que no trabajan, que no tienen ninguna clase de propiedad, los obreros, que pasan hambre, miseria, que no tienen ningún derecho, solamente el de ir a los campos de batalla a morir en defensa de los intereses que no son los suyos, sino de los burgueses que los explotan.

LOS OBREROS CONSCIENTES DEBEN LUCHAR CONTRA EL ORDEN BURGUES, CONTRA LA PROPIEDAD PRIVADA, DEBEN LUCHAR POR QUE LO QUE TODOS PRODUCEN A TODOS PERTENEZCA, PORQUE LA PROPIEDAD NO SEA INDIVIDUAL, SINO COLECTIVA.

Nuestra revista defenderá entonces el principio marxista de la lucha implacable de los obreros a la sociedad capitalista, a la propiedad privada que le da sostén.

Lenín aclara que no basta aceptar la lucha de clases, reconocer que los obreros deben luchar contra la explotación capitalista, para ser marxistas.

El marxista, según Lenín, aplica el principio de la lucha de clases a la sociedad capitalista en su conjunto y obtiene los medios que llevarán al proletariado a su liberación.

Si los burgueses, en su afán de ganancia, hacen progresar la técnica y tienden a explotar cada vez más a los obreros, los trabajadores no podrán abolir la propiedad privada ni la explotación mientras la sociedad esté dirigida por la burguesía.

El partido Socialista, Comunista o Laborista pueden reconocer en su programa la lucha de clases, pero al colaborar con los partidos burgueses tal cual lo han hecho, unos en la unidad democrática y otros con los radicales renovadores, niegan ese reconocimiento. No es posible reconocer la lucha de clases y practicar la colaboración de clases.

El gobierno, la democracia, el parlamento (es decir, lo que actualmente existe en la Argentina), los jueces, los periódicos, la policía, el ejército, la escuela, la iglesia, las naciones con sus fronteras, son todos instrumentos utilizados por la burguesía para defender sus derechos, sus privilegios de clase explotadora. El proletariado no podrá utilizar estas instituciones, que han sido forjadas por la burguesía, para derrotar a ésta. Tomemos un ejemplo, el más común.

Son muchos los obreros que creen que el parlamento dará solución a sus problemas. Antes que nada, para salir diputado, es necesario contar con una intensa propaganda, que solamente las grandes broadcastings y rotativas burguesas pueden llevar a cabo. De esta manera salen elegidos, una vez a la Cámara, durante cuatro años, si se comportan bien con la burguesía, cobrarán su suculento sueldo de $ 2.500. Al fin del período parlamentario, la burguesía, por intermedio de sus agentes de propaganda, demostrará al pueblo que ha sido un celoso defensor de sus intereses, y que deben elegirlo.

Si por un accidente, un genuino representante del proletariado llega a diputado, el mecanismo del gobierno burgués le impedirá llevar a cabo la mínima medida en favor del obrero. Si no la rechaza la Cámara de Diputados, será la de Senadores, el veto del Presidente o la anticonstitucionalidad de la Suprema Corte de Justicia. Si a pesar de todo ello sale la ley favorable, los funcionarios estatales la aplicarán a favor de la patronal. Lo que el proletariado consiga será producto de la lucha fuera del Parlamento y no dentro de él.

Los obreros, según Lenín, serán marxistas si comprenden que la lucha de clases lleva inevitablemente a la revolución proletaria contra todas las instituciones burguesas y a la suplantación de la actual dictadura capitalista por la dictadura del proletariado, es decir, la suplantación de los organismos capitalistas por organismos obreros.

Hecha la revolución, millones de pequeños burgueses aspirantes a grandes, empleados, profesionales, técnicos, se forzarán por volver al antiguo orden en donde reinaba la propiedad privada. Las organizaciones se verán obligadas a cuidar las conquistas de la revolución y a aplastar todas las intentonas antiproletarias; ésa es la DICTADURA DEL PROLETARIADO. COMPLETA LIBERTAD DE DISCUSION Y ACCION A LA CLASE OBRERA CON SUS ORGANIZACIONES, NINGUNA CLASE DE LIBERTAD A LOS ANTIGUOS OPRESORES O A SUS AGENTES.

Nada de sentimentalismos, los que están en contra de la única solución a los problemas de la clase obrera, la dictadura del proletariado, sirven a la burguesía, son sus sirvientes, pues ilusionan a la clase explotada para que después de la revolución dejen en completa libertad de acción a sus enemigos, que, como ya ocurrido en innumerables oportunidades, utilizará esa libertad para llevar a cabo una acción contrarrevolucionaria.

Revolución y dictadura obrera como única solución, desenmascaramiento de todas las instituciones burguesas para barrer con la educación dominante, ésa es la tarea que nos fijamos.

La próxima semana trágica demostrará si el proletariado latinoamericano ha asimilado nuestras enseñanzas.

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